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el pensamiento privado
y los poderes públicos

 

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Temas

02/07/2008

Prohibido escupir en el campo de batalla

Es absolutamente impensable que los periodistas informen realmente de nada, por la muy simple razón de que desconocen la información que no está al alcance de cualquiera y, si acaso la conocen por estar en el secreto, la guardan y velan: son, digamos, informaciones de guerra sustituidas por la propaganda, silenciadas si perjudican al amigo y publicadas si lo hacen con el enemigo. Pero ni siquiera es seguro que todo lo que perjudique al adversario sea informativo en vez de meramente propagandístico: es, simplemente y sin duda, un ataque al rival en la lucha por la conquista del poder. Lucha política, económica, social y cultural, librada en los terrenos del periodismo, el mismo poder que los otros. Los mismos periodistas pueden ser cesados al instante si no cumplen correctamente su función, que consiste básicamente en saber qué decir y qué callar, qué silenciar y qué publicar, porque la guerra deja cadáveres con vida. No es que la información no sea veraz, es que no hay información y, ciertamente, toda operación de guerra es auténtica: ¿debería ser sin embargo ilegítima? ¿Habría que aplicarle el principio de la guerra justa y el empleo adecuado de la fuerza? La opinión no delinque y la información es secreta: la una, sea la que sea, ya no es peligrosa y no pesa sobre su emisión pública la censura, y la otra existe fuera de la opinión publicada y su lugar lo ocupa la obligada y legal propaganda política de guerra, el amigo y el enemigo, incluso el demócrata y el fascista, ejemplo clásico de propaganda pura y dura. A veces el atacado pide ayuda porque al parecer el atacante ha causado un daño al que no ha podido hacer frente él solo, pues tal vez no ha sido capaz de soportarlo con la entereza y la ejemplaridad con que otros de sus colegas de batallas lo han hecho en otras y más sangrientas lides, y el juez al que la solicita, que también está en guerra, le proporciona el auxilio requerido: usted ha traspasado la frontera, le dice al atacante, una cosa es la información y otra muy distinta la opinión, al menos según la teoría, y usted ha mezclado ambas de muy mala manera --mi sentencia crea un precedente: prohibido escupir en el campo de batalla. La justicia contra los escupitajos en la guerra, no absolutamente contra todos sino especialmente contra algunos: los que van cargados, con sus calumnias e injurias, contra el hombre honrado y verdadero, limpio y cabal donde los haya, que vive en paz con todos y tiene que salvarguardar su prestigio. En suma, no escupirás a un caballero de la política: sal fina, amigos de la prensa, que los pobrecitos ofendidos pueden volver a reclamar de la supuesta autoridad civil competente ataques sutiles, silenciosos y correctos, sobre todo por parte del enemigo. Ha vuelto la guerra de espadachines al país de la tranca. 

02/07/2008 18:42 Autor: Felipe Valle Zubicaray. #. Tema: Federico Jiménez Losantos. No hay comentarios. Comentar.

25/06/2008

El depredador revestido de benefactor

El caudillismo se halla en el fondo de la política, el caciquismo en el de la democracia: naturalmente, ambos son ilegales y delictivos, pero se ejercen desde el poder y, en cierto modo, son poder, son lo que se mueve por debajo de la ley. El poder es lo que se ejerce realmente: con él se consigue que uno y los suyos vivan a expensas de los otros, y se consigue por medio del miedo aunque no a través del valor, porque el poder lo proporciona la política y la democracia, las coartadas más fabulosas que se hayan inventado para ejercer el poder en nombre del pueblo, pero privándole incluso del recurso a la ley como en toda dictadura que se precie. La ley es la de unos pocos, como el poder no lo es de muchos más, cosa que se observa claramente cuando se caen las caretas y en lugar de la representación aparece de pronto la realidad. El poder no se somete a la ley si no es para beneficiarse a cambio, pero a veces no obedece a este mecanismo porque el poder quiere todo el poder y no se resiste si no se lo impide otro poder, otra fuerza, bien directamente, bien legalmente. Pero lo que la ley no puede ocultar es la existencia del poder y que se trata de su obra y a veces la descuida porque, como decimos, se halla demasiado limitado por su presencia: darle poder a la ley es difícil y complicado para el poder mismo y, sin embargo, a veces no hay más remedio que hacerlo y es ella precisamente la que se muestra puro y duro poder, forma severa e implacable casi como la ilegalidad que se comete desde el uso del poder y a menudo impunemente. Pero cuando se atraviesa la raya es el mismo poder basado en la representación política democrática el que ha de reaccionar y plantear como ecepción a la norma lo que sin duda lo es, pero devolviendo al primer plano de la escena lo que se llama un tanto exageradamente el imperio de la ley, una figura que se supone vela y rige por encima del poder mismo: si en la naturaleza se descubre una ley, cuando no simplemente se inventa, apoyándose quizá en los largos períodos de tiempo que el físico contempla, en la sociedad resulta más arriesgado y es desde luego más visible y evidente el hecho en bruto de que la ley es el poder, a pesar de los diferentes tipos de ejercicio que conocemos. Pero por encima de todos ellos casi se puede afirmar que el poder es, sencillamente, el depredador revestido de benefactor y, en este aspecto, importa tanto la dictadura como la democracia, la política como la milicia y sus asociados, pues se trata de disfrutar de él: conocer sus sensaciones, emplear su secreto, descubrir sus placeres, buscar su efecto. Ser el poder, todo el poder, un poder realmente excesivo cuando lo pretenden tantos.

25/06/2008 10:42 Autor: Felipe Valle Zubicaray. #. Tema: Coslada cacique. No hay comentarios. Comentar.

16/06/2008

Todos excéntricos pero centrados

La izquierda y la derecha españolas de acuerdo, milagro en la patria común a todos: Madrid abastecido, los huelguistas detenidos a las afueras de la capital del Reino. Reina en la villa el orden, la libertad y el concierto: no hay Oposición, pero ¿quién la necesita desde que el Gobierno ejecuta su política? El centro geográfico y el político son idénticos y les pertenece con igual derecho a unos y otros, derechistas e izquierdosos, pero todos centrados en el deslizamiento hacia un mismo punto arbitrario y sin duda excéntrico. La huelga es un derecho recnocido legalmente y su ejercicio también, pero prácticamente limitado: la huelga de los transportistas no debe colapsar el tráfico de la nación, representado en el de la capital de todos, porque existe un tráfico superior a los demás, una circulación general, altruista y colectiva, un movimiento universal y desinteresado, y una huelga del transporte bien entendida y mejor practicada no ha de cortar más que su propio tráfico y, en definitiva, el camión no debe salir de su cochera. De este modo el ejercicio de un derecho no entrará jamás en colisión con el ejercicio de otro, porque la jerarquía está clara y, además, la carretera es para todos y no sólo para unos cuantos que esta vez no son, de toda la población, únicamente los automovilistas: el colapso es un problema que los médicos y cirujanos deben evitar, sobre todo después de que -vacilaciones de la presidencia de Gobierno ocupada por un tipo que ha de cargarse de razones para cargarse la huelga- sus jefes lo hayan permitido, cuando no propiciado por su falta de previsión de conflictos y riesgos de un futuro que ya es presente y aún no pasa. Todo tiene sus límites, en efecto, salvo al fin la estabilidad del Gobierno y la movilidad de la Nación con los camioneros como Dios manda, o sea, si no están en huelga circulando y si lo están parados y en su casa.

16/06/2008 21:04 Autor: Felipe Valle Zubicaray. #. Tema: La huelga del transporte. No hay comentarios. Comentar.

10/06/2008

Última carta de Pomponio Flato a Fabio Rosa Rosae

"Fabio, amigo, he vuelto a Galilea, de la que ya no salgo, y ya me he curado de mis males del ano, que, como tú no ignoras, contraje a consecuencia de la búsqueda de la verdad a la que hasta ayer consagré mis días. Pero hasta ayer, te digo, porque hoy ya no soy filósofo: Jesús, que ya no es un niño, me ha salvado, aunque no veo su dulce y agraciada persona con la incredulidad, propia del que fuera mi a menudo poco recompensado oficio y hasta a veces mi ocio lamentable, con que la malveía antes, cuando era casi ciego. José ha muerto de viejo y María está bellísima, ahora es como mi madre adoptiva, pero como más joven e incluso más aérea que la que me trajera un día ya bastante lejano a esta tierra de lágrimas y apenas una que otra alegría de Pascuas a Ramos. Fabio, ven presto a mi lado a ingresar junto a mí en la casa del Padre. Roma perece, víctima de sus muchos abusos y pecados, y solamente barrunto su difícil supervivencia en el aún existir, si es que no ha sido recipendario de un levantisco cantazo típico de este país de rebeldes con causa, de un tal Constan Tino de Teo, un tribuno que, por Júpiter difunto, anda por estos divinos pagos  y quizá halle la luz como yo, pobre diablo, la he hallado entre estas buenas gentes a las que juzgué erróneamente, el omnipotente y compasivo Jehová me perdone, porque a mí me resulta complicado, bárbaras e incluso analfabetas, cuando no simplemente estúpidas y atravesadas. Jesús ya no es un niño, como digo, y tengo para mí que, incluso como hombre y, como los hombres todos, hasta ayer mismo mortales, efímeros, perecederos y caducos, su vida será larga y fructífera, sobre todo para nosotros los cosmopolitas ciudadanos educados entre Platón, Aristóteles y aun Heráclito, pues en contra de la opinión del Oscuro he comprobado que sí es posible bañarse dos veces con el Bautista. Él, me refiero al Mesías y no al profeta acuático, me ha enseñado la nueva religión del Imperio, que Dios no hay más que uno y el Emperador es su vasallo, pues ha penetrado en mí la fe, para serte más exacto lo ha hecho en mi alma ingenua y y a fecha de hoy infantil, tierna y aún no formada, no lo niego, con la fuerza del chorro con que antes salía despedido de mi cuerpo, ora por vía rectal, ora por la bucal, la orejil y la nasal, y otras si por intervención de la divina Providencia las hubiere, que nunca se sabe cómo acabará el rosario, el flujo que me revolvía hasta el cerebro. Te extrañará esta carta, Fabio, ex querido, pero es que desde la última vez que, aún enfermo a causa de unas aguas que tomé del río que los ahora mis hermanos, con el mencionado y acaso parmenideo Juan a la cabeza, dicen el Jordán o parecido, me caí del caballo, aunque no a las distancias imperiales a que antes acostumbraba a causa de mis insuperables aunque ya gracias a Dios, bendito sea, casi superadas bufas, soy un hombre nuevo y, aunque aún romano y de la orden ecuestre, ahora mi nombre es Paulo y soy puro y casto, aunque, como descubrirás si aguzas el ojo y el oído, aún un poco mariposón y poetastro, qué le vamos a hacer, son muchos años pasados en la vieja y decadente Roma en cuyas libérrimas academias nos habituaron a apreciar, dependiendo de la oportunidad, las necesidades y una falta de prejuicios al respecto que hoy considero insólita e inaudita, aunque, el vicio es grande, no me atrevo a criticar aún abiertamente, tanto la carne como el pescado. Pero ya no me tiro pedos, ni antes ni después se me toma por culo, y nadie me llama aún imbécil ni, lo que es peor, intelectual ni sabio. Ay, Fabio, acude a mi lado a declinar el Verbo, acude presto a olvidar el pasado y compartir juntos los dos una vida verdaderamente renovada y, espero que con el tiempo, católica, apostólica y por supuesto romana."

10/06/2008 12:55 Autor: Felipe Valle Zubicaray. #. Tema: El Pomponio de Mendoza. No hay comentarios. Comentar.

26/05/2008

Para un nuevo mayo global

No se trata de ser cada día uno diferente sino de ser cada uno el diferente que hay todos los días... La ciencia la persigue, pero la realidad corre más deprisa... La modernidad es la frivolidad de lo sagrado... La diversión es revolucionaria... Rompamos las cadenas de plomo del Estado, pero creemos las nuestras con el viejo oro del pueblo... La política es la vieja madrastra de la revolución... Las mujeres, los homosexuales y los negros son los últimos tentados por el demonio blanco del poder... Hay guerra si lo queremos y no la hay si no lo deseamos... Lo transcendente es broma con maldita la gracia que tiene... Señoras y señores diputados, cada uno en su banco, banquito y banquetón, cada uno en su papel, papelín y papelón... Si quieres ser bueno, no olvides mostrar los puños... Dios descansa en paz y los suyos no se lo perdonan... Una sargento al frente de la compañía no es la solución... No hay líderes, sino tipos que quieren pastorear a otros que quieren ser pastoreados... Todos somos neuróticos en potencia, pero afortunadamente no todos somos psiquiatras en acto... La más clara y limpia verdad de mayo es que se trata de un mes que no tiene otro delante ni otro detrás... Ellos son la opinión pública, nosotros el pensamiento privado... Que el que no trabaje no coma, pero el que trabaje pueda hacerlo al menos tres veces al día... Prohibida la entrada a los esclavos ya sean católicos, apostólicos y romanos, o incluso si son todo lo contrario... La democracia es la asignatura pendiente del Estado y él solo no la recuperará en septiembre... ¡Qué perra con matar al padre! ¿Tan perro debería haberse vuelto el hijo?... Lo bueno de estar vivo es que puedes morir pero no sólo respiras... La ciencia sin la vida es una religión tan absurda como las demás... El que pesca por ti pesca tu pez... No hay que cambiar el mundo, tan sólo enterrar al muerto y parir a la vida a los hombres, las mujeres, los niños, los ancianos y los demás... No hay que ser grande con los pequeños, sino incomparable con los grandes... El Gobierno y la Oposición son lo mismo, pero en distinto lugar... El sexo es una chorrada, pero el deseo es la hostia... La organización obrera es la que ha nacido para defender del obrero a la organización... Contra la propiedad y el robo, los regalos... La única nacionalidad que merece la pena es la extranjera... La izquierda ya no fracasa, pero se debe a que ni lo intenta...

26/05/2008 19:08 Autor: Felipe Valle Zubicaray. #. Tema: 40 años de mayo del 68. No hay comentarios. Comentar.

Hay que votarlo todo: ¿los negros son humanos?

La democracia de la calle nace en realidad en un despacho y el pueblo elige lo que los sabios le enseñan: intereses de arriba son confundidos con deseos de abajo, de modo que la libertad del pueblo es ya desde este instante el poder de las elites políticas, económicas y mediáticas, en una alianza que podría ser de sangre, es decir, la dictadura de unos pocos podría identificarse perfectamente con la libertad de los muchos, y viceversa. Porque hay que votar: la libertad sí o no, la filosofía sí o no. ¿Picasso es un artista? ¿El hombre evoluciona del mono? ¿Los negros son humanos? La democracia de este modo entendida y practicada es el régimen que saca a votación del pueblo todo lo que quieren los que manejan los hilos y los que estrangulan a la muñeca con sus hábiles cuerdas: naturalmente, siempre sin violencia y por medio de los votos. Por fin el pueblo y los sabios forman un solo bloque, los titiriteros son por una vez generosos y los títeres participan en la elección de la función que representan: lógicamente, la representación es y debe ser la de un monigote que guarde una cierta semejanza con los títeres electores, pues ocupa su lugar y representa al pueblo, que al fin y al cabo es el que decide cuál ha de ser la función a estrenar, con la que logrará identificarse como nunca. El monigote es el precio a pagar por mantener la representación en la que nadie cree y no importa a nadie, pero quizá todos temen desmontar por horror al vacío o el sentimiento de lo que vendrá después: la anarquía, el desorden y el caos. En cualquier caso, la función no la representa a partir de este momento el figurín habitual: hemos pasado de la seriedad a la broma, del discurso al chiste, del rey al bufón. Seamos demócratas y votémoslo todo: ¿los homosexuales son enfermos? Aún más: ¿haremos todavía como que no pasa nada y volveremos una vez más a lo mismo de siempre?

26/05/2008 12:37 Autor: Felipe Valle Zubicaray. #. Tema: Chikilicuatre. No hay comentarios. Comentar.

19/05/2008

La madre de la prostitución es la política

La cárcel es un lugar que hay que llenar de presos que si entran inocentes ya saldrán culpables, pues en principio todos somos vírgenes y por fuerza ha de haber entre nosotros prostitutas, ya que no todos somos sabios: las unas son tanto más honestas cuanto más atrevidas son las otras. ¿Qué puede suponer que entre estas últimas haya de vez en cuando una oveja blanca? Negra ha de estar ya a estas alturas, pues si no ocupa el lugar del culpable rellena en cambio con largueza el del preso y hasta puede cumplir una función ejemplarizante: un inocente entre rejas refuerza la idea de que con los demás hemos hecho justicia. La imagen es perfecta: él es el que debería estar entre nosotros, porque es como nosotros inocente y su lugar es la calle en la que por una vez y sin que sirva de precedente hay sin embargo uno de ellos. El delincuente está entre nosotros los honrados: ¿puede caber más desorden, injusticia y caos? Nosotros y ellos revueltos y oculto el sistema de producción de unos y otros, hombres de bien y delincuentes, pacíficos ciudadanos y criminales hijos de su maldita madre. Los culpables están dentro y los inocentes fuera y hasta que no cometemos un error la verdad no respira tranquila: la naturaleza ha creado el poder, que no es obra de los hombres ni mucho menos de nosotros los inocentes. La madre de la prostitución es, sin embargo, la política, la lucha por el poder, la creación de dominio: pero quizá ya ni un símbolo queramos entender.  

19/05/2008 20:42 Autor: Felipe Valle Zubicaray. #. Tema: Inocentes en la cárcel. No hay comentarios. Comentar.

12/05/2008

El último nazi

Descubierto en Austria el último nazi sobreviviente al régimen que tantas energías invirtió en la formación de los extranjeros: el que ha sido unánimemente considerado por la prensa una bestia, un monstruo, una alimaña, cuando no incluso -ayudada por psicólogos y psiquiatras- un psicópata, es simplemente un hombre, según él todo un hombre, que sin embargo no ha tenido nunca en la vida ni mujer ni hijos ni nietos, sencillamente porque los convirtió desde un principio -y por principio- a todos en esclavos. ¿Acaso no eran suyos tanto los que nacieron libres como los que lo hicieron en cautividad? Tuvo que crear a los primeros con un esfuerzo formidable y espantoso, pero los segundos ya le vinieron dados, hechos, fabricados -este significado es quizá el único que en realidad tiene lo dado-: no hay trabajo que no tenga recompensa, e incluso disponemos ya del prefabricado, maravilla de la ciencia y la técnica. Pero hay un problema: el bueno del nazi creía ser un señor, pero le disgustaba sobremanera el trato entre iguales y entendía la señoría como la facultad y la capacidad absolutamente legítimas e incluso legales de crear esclavos incluso entre los suyos, por si acaso, no fuera a ser que hubiera de castigarlos por ejercer mal, o sea, contra él, contra la autoridad, la libertad que necesariamente habrían de emplear bien en el encierro. Bien, es decir, con obediencia, acato y sumisión a la superioridad: ¿acaso no vive el esclavo porque lo permite el señor y no ejecuta sobre él el derecho de vida y muerte que le es propio y casi natural? Es más: conducirlos al interior de un mundo pequeño y cerrado del que les resultaba literalmente imposible escapar, era la mejor manera de librarles de males mayores verdaderamente indeseables tanto para los hombres como para su dios, que esta vez es un hombre, y qué hombre. Uno que no ha conocido nunca en su vida a otro igual: tan sólo inferiores, menores que él pero por él producidos, pues mayores que él, o sea, dueños de sí mismos y respetuosos, admiradores y amantes de la libertad, de la auténtica señoría de cada cual, no los quería ver ni en pintura. Buscaba la desigualdad, sí, pero bajo la forma de la inferioridad, del dominio sobre los otros, del poder, en fin, sobre quienes inevitablemente eran inferiores y estaban sometidos a él: un extraño señor, un señor a la inversa --el austriaco no tenía relaciones, y relaciones íntimas, sumamente particulares, más que con los esclavos de un poder que por lo demás es bastante común entre los ricos ciudadanos occidentales. De este modo nunca aseguró el amor ni la amistad, pero tuvo sus pocas y básicas necesidades cubiertas y garantizadas: la que es síntesis y resumen de todas es la sensación de poder físico y real, único y total, sobre un entorno constituido por sus propias criaturas. Un creador, lo dicho, aunque por supuesto sin igual en el mundo --pues ya apenas quedan, ¿no?

12/05/2008 18:36 Autor: Felipe Valle Zubicaray. #. Tema: Fritzl. No hay comentarios. Comentar.

06/05/2008

Un ser único y absoluto

La ley se basa en la suposición de la existencia de un sujeto libre y soberano, responsable y consciente: el derecho al aborto se inscribe en esta suposición capital y se dirige a una mujer, la mujer, poseedora de estas características. Pero también se mantienen suposiciones menos modernas, más tradicionales y podríamos decir clásicas, constantes: por ejemplo, la pertenencia del hijo a la madre, el dominio de la mujer sobre su propio vientre --una responsabilidad antigua, casi eterna, que se extiende a la decisión del parto: una propiedad específicamente femenina. La mujer se asegura de este modo sus propios hijos, el deseo, la voluntad y la libertad: es decir, que no se trate tan sólo de una reproductora, ni siquiera de una criadora, y se encuentre en cambio implicada en todo el proceso del principio hasta el fin --porque se trata de ser madre de verdad... o de no serlo de ningún modo: de no ser madre a la fuerza, por obligación, de mentira. Se podría decir que se buscan madres entre las señoras, no entre las esclavas. Una vez que se satisface esta necesidad y la mujer se ve ya con su propia prole, de tal manera que ya no se podría acoger a la idea de que se trata de los hijos del hombre, se puede analizar aquella suposición, establecer ciertas garantías por si no se da lo que se supone, y deducir que, a veces, si no siempre, tanto en el alumbramiento como en el aborto se observa única y exclusivamente una frivolidad, un capricho, una ligereza y, en cualquier caso, una obviedad: se tiene hijos porque se quiere tenerlos y no se los tiene porque no se quiere. Ciertamente, se debería saber lo que se hace y también lo que se desea, tal y como se deriva de la suposición fundamental sobre la que se erige la ley, pero en la realidad se ve de todo y, a veces, si no siempre -se trata de repetirlo, sin duda-, el sujeto sobre el que se legisla, del que invariablemente se desea su existencia y sin embargo se teme su inexistir o al menos su existir discontinuo, accidentado y problemático, se halla en manos de sus impulsos, sus alteraciones pero también sus fijezas: las ficciones, sin embargo, se realizan con un promedio de acierto relativamente aceptable, de modo que la suposición se da por buena. No se debería preñar a ninguna estúpida, pero el deseo se halla en todas partes: el de tener un hijo a los sesenta años, el de abortar a los seis meses de embarazo. ¿Cuál se supone que debe ser la actuación de la ley? En el lugar del sujeto se halla a veces una copia del omnipotente, un ser único y absoluto y, esta vez, humano, incluso femenino, que se quiere, como aquél sobre el que se calla, el legislador bajo su propio y soberano ímpetu. 

06/05/2008 11:21 Autor: Felipe Valle Zubicaray. #. Tema: Del derecho al aborto. No hay comentarios. Comentar.

24/04/2008

Que continúe la fiesta

El amor no es el sexo, qué le vamos a hacer, ni siquiera el sexo: por esta terrible y maravillosa razón unos son amorosos y otros odiosos, lo mejor de unos son ellos y lo de otros el sexo. Para ser lo mejor no les sobra nada, pero les falta un poco: ellos, nada más, y nada menos. Mientras tanto, el sexo es el amor pequeño y falso de los odiosos, estos desdichados aún con suerte de tener el sexo y la desgracia de ser aún ellos.

El mundo está lleno, no de mujeres, sino de mujeres y hombres que, aun siendo libres, no son independientes porque no pueden, no son capaces por las más diversas razones y, por lo tanto, dependen de otros más fuertes, quizá más inconscientes pero sin duda más capaces de valerse por sí mismos, de tomar decisiones al filo, de afrontar las dificultades que les salen al paso, de soportar la soledad, de arriesgarse: y hay que quererlos, no hay por qué verles como una carga de la que habría que librarse de un modo u otro cuanto antes, porque son hombres, mujeres, niños y ancianos, tienen que vivir y les amenaza quizá un poco más que al resto la muerte, la tiranía y la esclavitud.

El verdadero viaje es aquél en el que vuelve uno que no es nunca el mismo, porque lo cierto es que uno vuelve: lo demás es una vacación que no cambia nada, el permiso de fin de semana de un preso condenado a no salir nunca del todo de la cárcel de sus días. 

Lo importante en casa es quizá lo mismo que en la calle: el control, pero sin la dictadura. No el control de la libertad, sino más bien el que evita que las cosas le hagan esclavo al niño y que el niño haga esclavos a los demás. Un hijo virtuoso, dueño de sí mismo y respetuoso del dominio que sobre sí ha de ejercer cada cual.

El morbo no es más que el triunfo de la enfermedad sobre la salud e incluso sobre la propia enfermedad: en otras palabras, la enfermedad hecha espíritu.

La depresión es un lujo que solamente los que son como Dios pueden permitirse: los que son corrientes y molientes han de seguir corriendo sin detenerse a fundar un pequeño estado propio en el fondo de ellos mismos.

Cuando hay poco o nada que elegir, resulta muy cómodo decretar la libertad: sexual, política, económica, lingüística, religiosa, social, periodística, televisiva, artística, filosófica, doméstica… En fin, que cada cual haga lo que quiera, pues apenas va a poder hacer otra cosa.

Los buenos tienen espinas, rosas tienen también los malos: pero este hecho cierto e indudable no cambia en nada las cosas.

Realmente, el otro no es raro: simplemente, es que no es uno. ¿Y por qué preferimos habitualmente la identidad a la diferencia, un doble de uno mismo a otro realmente distinto, tanto como en realidad lo es uno?

24/04/2008 11:05 Autor: Felipe Valle Zubicaray. #. Tema: Más intempestivos. No hay comentarios. Comentar.


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