http://FelipeValleZubicaray.blogia.com

el pensamiento privado
y los poderes públicos

 

---

Temas

La hora de la libertad no es una fiesta

La hora de la libertad es una hora grave, de una tremenda responsabilidad, de una seriedad inmensa, que impone: es, junto a la de la muerte, la hora de todas las horas, la del nacimiento a la vida con todos sus peligros, incertidumbres y amenazas. Una hora dichosa, pero dramática: ¿qué ocurrirá? ¿Será un alumbramiento feliz para la madre y para el hijo? ¿Ya estará el padre a la altura? Y además hay que hallarse preparado para el día siguiente, y para el siguiente. No puede ser un acto sin consecuencias, meramente simbólico y, por otra parte, ficticio: alegría sin lágrimas, risas sin dolor --pero también sufrimiento sin parto, aborto con desesperación. Una frustración más. Un simulacro. La hora de la libertad no es una fiesta, un juego ni una verbena a rebosar de inconscientes que no quieren parir un nuevo ser sufriendo como las mujeres sino conservar al mismo viejo resabiado de siempre protestando que alguien no les permite divertirse como si fueran chiquillos. Es la manera que estos hombres tienen de engendrar lo que ha de nacer y ser su hijo, encargado en una noche de embriagador sentimiento y embriagada razón para los días que quedan: un proceso realmente descorazonador para todo aquél que deseara nacer de verdad a la libertad y morir también de veras para la democracia en la que la libertad sobrevive enclavada en la prohibición, el temor y la sumisión al poder de guardia. Porque después de la embriaguez viene la reseca y uno no está ni para ponerse de pie, que es por donde hay que empezar, desde luego: por ahí y por vestirse los pantalones por los pies, respirar por el hueco de la nariz y no por la herida de la boca y, sobre todo, renunciar al cargo y los oropeles --lo demás es pegar otra patada en el culo al prójimo y gastar el día anterior, importantísimo, en ensayarla. O sea, en repetir una vez más la bronca, el lío y el alboroto.

15/09/2009 19:16 Autor: Felipe Valle Zubicaray. #. Tema: Arenys de Munt. No hay comentarios. Comentar.

Los delitos invisibles

No es noticia fresca que la población se halla sometida al chantaje emocional tras el que avanzan los más astutos criminales disfrazados de bellas personas preocupadas por el bien del prójimo: ¿quién se atrevería a resistirse ante semejantes hipócritas ejemplares? La salud de los fumadores, el bienestar de los parados, la libertad de los jóvenes, la igualdad de las mujeres, el futuro de los niños, la dignidad de los consumidores, el socorro de los débiles: con una buena causa a mano se puede lograr una fortuna, iniciar una guerra, ocupar un gobierno y, en fin, hacerse con un nombre y una fama. La población se lo cree porque no puede sustraerse a un chantaje que protagonizan con el corazón los triunfadores: ¿cuándo se ha visto que estos señores sean unos criminales tan maquiavélicos, que sus delitos queden impunes? Y es que se trata de los delitos invisibles, las causas blancas, los fines transparentes, con la particularidad de que el tipo que se entrega a su servicio tiene garantizado el poder: por ejemplo, el dinero. ¿Qué reprochar al que se suma incluso en un principio de buena fe o fe ignorante a este movimiento exitoso imparable? Posiblemente no haya sentimiento, o sea, resentimiento en la que se ha adjudicado últimamente entre nosotros el papel de madre coraje, sino tan sólo un aprovechamiento de las oportunidades que le ofrece el sistema, un cálculo de intereses riguroso y un afán de ganancias no sólo legal y legítimo sino además común, universal y extenso como una mancha de aceite cuya fuente no deja de verter como si se tratara de un río de oro negro sin fin y sin principio. La que fuera esposa y madre de la primera de las hijas del torero de las bragas de esparto se ha hecho un sitio en la sociedad a base de defender a todas horas a la niña: pero ¿cuándo dejará en paz a la chiquilla y concluirá la guerra con que se enriquece a costa del que fue su breve y por fin silencioso marido? Evidentemente, motivos más económicos que sentimentales se lo impiden; pero es que la plaza del pueblo resulta un lugar muy rentable para los medios que se han adueñado de un espacio que ayer fuera de todos y en la actualidad controlan casi exclusivamente -por medio de exclusivas y sin ser exclusivos para nada, para mayor burla y escarnio del festejo-, y la avaricia de unos alimenta la de los otros en una especie de círculo vicioso de la virtud pública empujada por la creación natural o forzada del inevitable conflicto. Quizá no se pueda olvidar, sin embargo, que el dinero y, en general, el poder tiene la capacidad de arrastre suficiente para conducirnos a todos al vacío más ordinario y profundo, porque a pesar de lo que se cree el dinero no está solo sino que más tarde o más temprano se encuentra siempre con él el solitario que lo ha ganado dejándose según él la piel en el camino: al final el poder es la nada, este poder soberano e impotente, cuando ya no se cree ni se puede creer en el noble objetivo del bien de la niña. ¿Qué pasará en el inmediato futuro? Aparentemente nada, o sea, lo mismo que en el presente; pero quizá se abra un agujero que acabe tragándose a la cándida, pícara y desdichada cieguita de nuestra población sujeta a la pantalla. La pobre carece del dinero y el poder necesarios para mantenerse flotando continuamente sobre el vacío como una poderosa e imponente atracción de feria y, sin tales cantidades de materia y energía, nadie se puede permitir el lujo de prohibir esta o aquella libertad a unos u otros en nombre del más alto propósito de la conservación de la gran familia del circo de las buenas personas, altruistas y desinteresadas, con sus cuerpos huecos y sus mentes planas. Vivimos en medio de la espectacular economía de la miseria.

14/09/2009 21:29 Autor: Felipe Valle Zubicaray. #. Tema: La Esteban. No hay comentarios. Comentar.

Divino de los pobres

Si juzgó a Pinochet, ¿cómo no juzgar a Franco, que al fin y al cabo es de entre todos los dictadores el suyo o al menos el más cercano? Esta es la prueba de la verdad de Marte, el dios que somete a juicio a la guerra, pues ninguna guerra le es ajena ni extraña: ¿cómo lo iba a ser la suya propia? Este es el flanco por el que desfallecería su ética y su estética y por el que podía atacarle con éxito su conciencia, el único juez ante el que responde. O casi el único: Júpiter le ha llamado al orden. Marte, hijo mío, tu intención es buena; pero te has excedido en tus funciones, te has pasado de la raya, para ser más preciso: la competencia en ciertos asuntos es exclusivamente mía, qué te crees; yo los juzgo o los dejo de juzgar según me plazca. El placer, o sea, el poder es mío: tú, hijo mío, no olvides que eres un subalterno. Puedes dormir con la conciencia tranquila, incluso con la fama satisfecha; porque aunque algunos sostengan con hiriente chulería que los verdaderamente malos son los perdedores -es su temor a la derrota, la desconfianza en sus propias fuerzas y, en suma, su pobreza en todos los sentidos la que, sin eximentes de ningún tipo, les arrastra al crimen-, en verdad los malos son los vencedores a causa de una evidente cuestión de poderío: el poder de los otros, sin duda nuestros enemigos, no es bueno, hijo mío; tú bien lo aprendiste, Marte, de pequeño. De modo que deja de fastidiar a tu padre y no hagas más el niño, que ya no eres un jovencito y, por más años que cumplas, no ocuparás el lugar más elevado: Júpiter es el rey del Olimpo. Reflexiona y seguirás siendo uno de sus virreyes. Eres libre, yo te absuelvo; pero prueba de tu propia medicina y no cometas de nuevo los mismos errores: ¡eres capaz de intentar resarcirte a ti mismo ahora que, además de vengador justiciero, eres reivindicativa víctima! Pero no olvides que lo que ha hecho Júpiter contigo es salvarte y recuerda que, como hombre, no eres tan humano como tus amigos: quizá más, sin duda más; pero poderoso, institucional y, en cierto modo, divino. Divino de los pobres, pero divino al fin y al cabo. Aún más lo serías si comprendieras que los ricos también lloran, chico, y no sólo por este motivo han de estar sometidos para bien o para mal a nuestro gobierno.

10/09/2009 20:20 Autor: Felipe Valle Zubicaray. #. Tema: Garzón en el Olimpo. No hay comentarios. Comentar.

Los integristas: sin faldas y a lo loco

Los chicos con los chicos y las chicas con las chicas: ellas con faldas y, además, largas; y ellos con pantalones, no por supuesto cortos. El pantalón hace al hombre y la falda a la mujer, pero ambas prendas han de ser igualmente extensas: las piernas desnudas, incluso las de los varones, con sus nalgas y pantorrillas al aire, son de una intensidad malvada, endemoniada --quizá, sobre todo, por infantil. En realidad los hombres y las mujeres son unos animales vestidos, tapados, cubiertos por un velo de autoridad, sumisión y silencio que no sólo afecta al cuerpo sino, a través de esta estúpida y perversa afección, al nacimiento del alma en su seno, es decir, al efecto del encarcelamiento del cuerpo que crece abombado hacia el interior de faldas y pantalones: o sea, el espíritu que hace de un chico un hombre y de una chica una mujer, y les hace internos, ocultos, secretos como la enfermedad, el miedo, la angustia o el abandono. El espíritu es, claro, el de la ropa en cuestión, uno para los chicos y otro para las chicas y, para los dos, fundamentalmente el mismo: taparse, por Dios, taparse. ¿Qué ocurrirá el día en que ellas quieran vestir la minifalda y algunos de ellos también? El tiempo de la desnudez avanza: ¿lo pararán los simples y los malvados? Los integristas son unos tipos que van sin faldas, pero igualmente a lo loco --y los únicos que les apoyan son las integristas que caminan detrás de ellos animándoles a que sigan desbrozando la misma senda cerrada y obtusa: dos más dos suman cuatro; quien no dijo cuatro, latigazo, zas. La semejanza entre unos y otras va más allá de los pantalones y las faldas: está íntegramente situada en la más malvada de las simplezas y la más simple de las maldades --los pobrecitos todavía no han visto nada.

09/09/2009 13:26 Autor: Felipe Valle Zubicaray. #. Tema: Pantalones en Jartum. No hay comentarios. Comentar.

Vergüenza de que la crítica política sea la sexual

¿A quién le importa el César y si jode y con quién lo hace? Al Papa y sus hijos laicos y republicanos: pues bien, jode y con quien le place, no como los que ni siquiera pueden querer follar porque el sexo es malo y, si aún lo quieren y aún lo hacen, han de hacerlo a escondidas y como si no lo hicieran ni lo quisieran, pues no hay que querer el mal, o sea, siempre habrán de negarlo y desmentirlo --pues son, efectivamente, unos negados de su santo padre. Pero, claro, hacen el amor con sus esposas y en nombre de la perpetuación de la especie o incluso de la salud y conservación de la pareja, pero jamás por buscar el placer o arrebatados por la pasión y el deseo: de dos en dos, por los dos o por un tercero que está por venir, pero nunca de seis en seis y porque les sale del cuerpo del que follar es el alma. El César es político, pero para el Papa la política es el sexo: quién jode, cómo y con quién, por qué y para qué lo hace. No hay nada como la negación del sexo, pero si no hay más remedio que follar hay que controlarlo como si su practicante fuera un malvado: o sea, hay que fastidiar al follador, hay que joder al mundo, porque el mundo está lleno de cuerpos que hacen lo que les sale y les gusta y lo aman. El Papa y cualquiera de sus hijos políticos y naturales montan su poder sobre el sexo y siempre con la idea de joder al prójimo en lo que el prójimo tiene precisamente de intocable y es sin embargo atacado como si fuera realmente vulnerable: un ataque en el que nadie cree y que no importa a nadie, pues es como pelearse con el aire. Si a estas alturas el hijo rivaliza con el padre, ¡qué le vamos a hacer! Realmente es su problema, aunque los demás tengamos que asistir a la anacrónica pelea sorprendidos e incluso estupefactos: ¡el César folla, fijaos, y los hombres y mujeres del siglo XXI hacen el amor sin preocuparse de los montajes papales y similares sobre el sexo! Lástima que los políticos sean todavía de otra era y por el poder sean capaces de no salir aún de la Edad Media, la Moderna ni la Contemporánea: ¿acaso ignoran que hay vida, y poder, después de después de Cristo? Pues bien, todavía hacen la política de los negados y los hipócritas sexuales: una vergüenza que la crítica política sea la sexual incluso en un caso en que no hay César ni nada.

13/08/2009 21:52 Autor: Felipe Valle Zubicaray. #. Tema: Berlusconi y la crítica. No hay comentarios. Comentar.

La creación de la verdad

A veces la creación de la verdad conduce lejos: arrastra a la comisión de un crimen, pero nadie puede tachar al creador de falso y mentiroso. No sólo ha buscado la verdad, sino que por si acaso no la encontraba la ha fabricado con entera libertad y ha sido el primero en dar la noticia de lo que todos creen es ajeno a la voluntad periodística e incluso no creado por mano alguna. Pero el asesino ha enseñado al mundo que la verdad es una creación televisiva por la que a veces hay que mancharse de sangre las manos: quizá no es un precio a pagar tan elevado por demostrar que la verdad no es obra de los dioses sino que pertenece a los hombres en exclusiva. Nunca como en esta ocasión el periodismo ha sido el portavoz de la verdad sin ayuda de fuera, pues no ha necesitado más que sus solos y propios medios: él lo ha hecho todo, el acontecimiento y la noticia, y al menos por una vez ha podido prescindir de todos los personajes que contribuyen junto a él a la creación de las verdades de la gente: desciende el descenso del paro, el hijo de la tonadillera enamora a las mujeres, la crisis remite, Europa es una, las tropas españolas desplegadas en el extranjero hacen el amor en vez de la guerra... Disculpen por favor la humorada, pero es que hemos bajado al infierno de este trágico suceso por el cual el periodista es a la vez el continente y el contenido de nuestro noticiero: nadie como él ha llegado a ser tan uno con la verdad. Y la verdad tan idéntica a él mismo: tanto, que es quizá el primer ejemplo auténtico y real de periodismo independiente y dueño de sí mismo.

12/08/2009 21:42 Autor: Felipe Valle Zubicaray. #. Tema: Wallace Souza Televisión. No hay comentarios. Comentar.

Tan raro como un hombre libre

El personaje oculta al hombre, que en el fondo es un niño con un gran público a su alrededor: unos le aman y otros le odian, pero no deja indiferente a nadie. Seguramente con él el fascismo y el comunismo, por enlazar ambos extremos, serían otra cosa; pero para unos es lo otro y para otros es lo uno: en lo que ambos bandos estarían de acuerdo es en aplicarle la supuesta descalificación de anarquista: una doctrina que le cuadra tanto como al cristo y al buda las suyas propias. Pero el personaje tampoco nos lega un movimiento, el dragonismo o cosa parecida, sino que sigue el de todos los hombres que son y han sido libres: diferentes, imprevisibles, únicos, sorprendentes. Y solitarios, lejanos, forasteros, pero con una casa abierta en cada lugar en que reina la libertad, que es una república sin presidentes ni ciudadanos, generales ni soldados, porque es el reino sin corona de los guerreros que la conquistan y, una vez conquistada, la vuelven a conquistar, porque siempre está un poco más allá, exactamente un poco más afuera. Hombres que no son dueños más que de sus zapatos, hombres que carecen de posaderas, hombres que viajan sin moverse, piensen, señores, piensen: hombres que son quienes son o no son nada y, encima, escriben, porque si no escribieran -si no leyeran- morirían de la peor muerte conocida, de la muerte en vida. Pero Dragó vive y vivirá por largos años -una mala manera de medir la vida-, y cuando por fin nos deje no será ya otro como lo hubiera sido de dejar de escribir mientras vivía, sino que será una vez más el mismo de siempre más allá del amor que le profesa el pueblo, la provación que causa entre los esclavos -tanto jefes como subordinados- y las polémicas que suscita entre quienes no saben con quién pelean. Porque ¿quién es Dragó? ¿Un fantasma? ¿Un héroe? ¿Un villano? ¿O acaso un fenómeno? Dragó es la encarnación de la fe, el entusiasmo, la pasión y el deseo: mejor dicho, Dragó es el que cree, el que afirma, el que ama. Dragó es un hombre libre que es un hombre porque es libre y es libre porque es un hombre. Qué tiempos los nuestros en los que un hombre libre es tan raro... y tan normal un borrego.

11/08/2009 21:33 Autor: Felipe Valle Zubicaray. #. Tema: Dragó. Hay 1 comentario.

Vivo en un vídeo clip

Michael Jackson no ha muerto; lo hizo a una edad indefinida hace casi medio siglo y esta primera muerte fue premonitoria de lo que luego sería su vida: la muerte a través de la cual nacería de verdad a una nueva vida y sería en cierto modo el verdadero padre de sí mismo, fuera cual fuese el resultado siempre incierto de su amor con la mujer que él también era y no tenía nada que ver con el tipo de sexualidad que prefería; fue mujer para ser engendrado y parir en él mismo como una nueva naturaleza casi inaudita. Un Michael Jackson es desde entonces un ser virtual carente de sexo, edad, color, salud e incluso vida, que ha de entregar su existencia a la pira de la virtualidad en la que enciende su máscara, o sea, su persona: la base de todas sus operaciones, el material primario a partir del cual elabora todas sus transformaciones, en especial la que hace de él un ser de otra dimensión, no tanto un artista como a través del arte de la música y el baile que a él lo llena un brillante y espectacular muñeco de cuerda de la nueva era tecnológica subsidiario de la humanidad que es su carne como para un fabricante de hamburguesas también lo sería. Pero no hay nada vulgar en un ser de la virtualidad de Michael Jackson, pues a pesar de ser perseguido por la típica basura que muchos de los tipos virtualmente inconscientes que dominan por mayoría la realidad arrojan a la cola de las estrellas divergentes como su al parecer ineludible carga de destino el único Michael Jackson real, vivo y existente es un cristal frágil, pero irrompible, al que la oscuridad repentina de la muerte le devuelve el valor de la extraordinaria luz que refleja a través de su vida forjada en el reino del mayor espectáculo del mundo del que fue cliente, cobaya y rey, y que abarcó en cuerpo y alma toda su existencia, pues no hubo en él separación entre lo físico y lo psíquico, lo público y lo privado, lo real y lo imaginario. Extraño juego de relevos el que al final tuvo lugar entre la negritud y la blancura o los polos opuestos confundidos y alternándose sin solución de continuidad alguna: una imagen que quiso ser por completo realidad y una realidad que no pudo ser del todo imagen, y la misma naturaleza de fondo lograda a través de la muerte virtual y la vida real de un ex humano que al parecer fue un hombre bueno, quizás un poco más sensible o tal vez un poco más inteligente que el resto, pero un hombre bueno como tantos otros que sin embargo vivió y murió como muy pocos de ellos. Ah, y lo olvidaba: cantaba como un ángel negro, bailaba como un demonio blanco, y aún hace ambas cosas como nadie. Porque Michael Jackson no ha muerto; vive en el mismo vídeo clip en que ha vivido siempre.

08/07/2009 13:42 Autor: Felipe Valle Zubicaray. #. Tema: Michael Jackson. No hay comentarios. Comentar.

La bomba popular

Se han detectado fuertes explosiones de la bomba popular en pleno centro de Teherán. El presidente de la república lo desmiente: "se trata de pequeños movimientos antislámicos promovidos por Occidente perfectamente neutralizables por nuestra revolución", asegura. Mientras se extienden las detonaciones por todo el país, el pueblo teme el empleo de la bomba nuclear por parte del régimen y afirma: "todo se solucionará sin derramamiento de sangre, pero con el fin del gobierno de la opresión y la mentira y el fraude. El presidente ha de elegir: o lo popular o lo nuclear. Y deseamos que no se equivoque de nuevo". Hombres y mujeres, estudiantes y trabajadores, jóvenes y viejos continúan estallando en las calles de la capital de Irán a pesar de que entre sus filas se cuenta un número cada vez mayor de heridos y muertos: "la muerte no nos parará", declaran los manifestantes, ""solamente nos detendrá la vida, la verdad y la libertad". La bomba popular es una explosión de paz y amor y es una paradoja que no se entiende desde las altas instancias del poder: "lo único cierto", destaca su portavoz, ""es que con estas algaradas se pretende la caída de la revolución y el regreso de los reaccionarios, cosa que no sucederá. La revolución islámica se halla por encima de todo y, si hay que utilizar el arma nuclear contra los pérfidos enemigos que engañan a nuestro pueblo, se utilizará con energía y sin miedo". Pero aún nos hallamos en condiciones de revelar que la bomba popular no se ha desactivado a pesar de tales amenazas, la rebelión del pueblo convertido en una perfecta máquina libertadora continúa en marcha: se oyen disparos cada vez más cerca, pero seguimos informando. Es cierto que la prensa forma parte de esta gran máquina y la censura e incluso la eliminación física del periodista se contempla como una de las más peligrosas operaciones con que el sistema puede impedir o al menos estropear su suave y poderoso funcionamiento, pero también el silencio estalla y desde luego no es la explosión más importante que se produce en el país. Porque en Irán, por fin, se vive y, por más que se mate o se muera por culpa de los conservadores o de los reformistas, se vivirá cada vez más. Sí o sí: he ahí la alternativa de la bomba del pueblo. Continúen a la espera de próximas informaciones. Muchas gracias.

18/06/2009 13:52 Autor: Felipe Valle Zubicaray. #. Tema: Noticia de Irán. No hay comentarios. Comentar.

La misma política pero al revés

Del mismo modo que el izquierdismo es un derechismo al revés y el socialismo es un capitalismo al contrario, el innombrable (su sola mención acarrea la expulsión de la santa madre iglesia progresista con el consiguiente envío del pecador a los infiernos de la maldita secta reaccionaria) es un machismo a la inversa: de todos modos es difícil entender cómo en democracia puede legislarse desde el sexismo, cómo puede promulgarse una legislación especial en función del sexo --uno, negativo, sospechoso de cometer y acaso disfrutar todas las violencias y crímenes, el cazador, el verdugho, el culpable, el reo, una potencia maligna, el demonio del sexo opuesto y bien que opuesto; otro, positivo, pero que sufre todos los males y desgracias, a veces en silencio, la víctima, la presa, el inocente que necesita de un defensor y un justiciero. Porque la razón de este comportamiento, el error que promueve, el prejuicio del que nace y vive, es pensar que el uno es el fuerte y el otro el débil, y el fuerte es malo y el débil bueno, cuando en realidad es justo al revés -un revés que en esta falsa teoría es el derecho-: el que es malo, es porque es débil, y cuanto más débil peor, sin que la debilidad le sirva por supuesto de defensa --cuando uno está débil lo que debe hacer es pasar de largo, no actuar y aún menos reaccionar: porque no hay un sexo fuerte ni otro débil, ni siquiera hay un sexo. La política es más o menos la misma de siempre aunque al revés: dar toda la fuerza posible, sea bueno o malo hacerlo, a uno de los sexos frente al otro, que será el que en cada ocasión nos sirva y beneficie más y mejor, crear una especie de delegado propio en el enfrentamiento suscitado entre ellos, y lograr por fin con unas maniobras u otras que el gobierno domine al individuo subsumida su personalidad bajo el sexo con el que ha surgido a la vida como identidad que planea y recae de una u otra manera sobre él, positivo o negativo lo mismo da, en todo caso más cargado de significación que él mismo. Ambición de poder y no anhelo de justicia, pero quizá también la mala conciencia de unos legisladores que quizás han pensado más de una vez que la diferencia entre los sexos representa la superioridad de uno sobre otro, la dominación de uno y la subordinación del otro, a pesar de que la realidad lo haya desmentido siempre: evidentemente, el poder es más fuerte que cualquier otra cosa --las mujeres, por ejemplo, desean tanto y de tal modo, son tan dueñas del deseo, su desear es tan suyo y potente, confían de tal modo en él, que son capaces de pasar por lo que sea con tal de conservarlo (la mujer en la historia es la que conserva el deseo y lo mantiene por encima de la ley), de modo que al final hacen siempre lo que quieren, conducen al triunfo a su voluntad: cosa muy distinta, sin embargo, es que sean felices queriendo lo que quieren y eligiendo lo que eligen, pues desgraciadamente a la realidad no la crea lo bastante el deseo, la mujer no es tan realizadora como algunos deseamos).

12/06/2009 13:58 Autor: Felipe Valle Zubicaray. #. Tema: José Antonio Santos. No hay comentarios. Comentar.


Enlaces

Archivos


Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]