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Recortes sí, pero revolucionarios

Los novios, que ya se podían casar ante el cura, el juez y el alcalde, lo pueden hacer por fin ante el notario: ¿se tratará de la famosa libertad de elección de intermediario? Nos hallamos sin duda ante una libertad conservadora, porque gracias a ella se logra efectivamente conservar el matrimonio ante un tercero y aun corregirlo y mejorarlo: pero ¿por qué no arbitrar una medida tan sencilla como permitir que los novios se casen ellos solos ante sí mismos y los suyos, que son sin duda los de uno y otro lado? Al fin y al cabo son los novios los que se la juegan, de modo que si la respuesta está en sus manos no se ve por qué la pregunta habría de mantenerse en manos extrañas: se podría objetar que esta medida oculta la perversa intención de propinar un golpe de gracia al sistema, pero no se puede negar que posee una importante lógica interna en absoluto contradictoria con la política de recortes y ajustes necesaria para superar las severas dificultades económicas que se observan entre los notarios, además de las políticas que abruman en silencio a los curas, los alcaldes y los jueces. Pero ¿acaso no se puede ajustar y recortar de otra manera? Recortes sí, pero revolucionarios, porque con los actuales continuarán el derroche y el despilfarro: ¿para qué se necesitan tres si dos son los obligados? Si los que se casan son una pareja, ¿por qué introducir en medio un tercero? No se puede sostener desde luego que los novios sean cada vez más niños, pues se casan sin duda sin demasiada fe en los contenidos de los ritos y las leyes y, en este sentido, ya están suficientemente maduros para presentarse ante la figura fría y gris del notario, entre otras razones porque tampoco se han detenido mucho a pensarlo: ¿abonar un precio a un extraño por que les formule una pregunta que, además, en la práctica totalidad de los casos se contesta sola? ¿Quién y por qué mantiene aún la propiedad intelectual de las más simples y comunes fórmulas? Se trataría de dar una vuelta de tuerca a la austeridad, panacea mundial contra la crisis, de modo que la supresión de los intermerdiarios constituyera la clave de su seguro éxito: ¿resistencias? Lógicamente se esperan todas y, sin embargo, no hay nada de raro en que mientras los novios no se enteren de que les sobra el cura, el juez y el alcalde, los notarios se froten las manos y sonrían de vez en cuando: ¡con lo fácil que es la revolución y estos todavía se siguen secularizando! Aún cren los muy desdichados que la libertad consiste en elegir entre varias opciones, cada vez más desde luego, en vez de optar por tomar la libertad en sus manos y prohibirse que bajo ninguna circunstancia se desplace hacia manos ajenas a las suyas.  

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